Atravesado. El balazo atravesó el trapecio derecho de su cuerpo.Sin orificio de salida. La ojiva del proyectil quedó alojada en su pierna.Sinceridad. Marcos contó lo vivido ante todos los integrantes de su familia.
Ayer, a las tres de la mañana, el remisero Marcos Perino de 24 años, llegó impactado con dos balazos en su cuerpo hasta el hospital psiquiátrico Mira y López de la ciudad de Santa Fe, y pidió auxilio como pudo; inmediatamente los médicos lo revisaron y constataron las heridas, le realizaron curaciones y luego lo derivaron al hospital Cullen.
En este último nosocomio público le practicaron nuevas curaciones y posteriormente lo dieron de alta y pudo regresar a su casa, consciente que nuevamente había salvado su vida de milagro, pero a sabiendas que esta vez estuvo más cerca de la muerte, cuando estaba trabajando y a manos de tres delincuentes, dos muchachos y una joven mujer.
Diario UNO de Santa Fe, dialogó en su casa con Marcos Perino, de 24 años, remisero herido y padre de un pequeño de cinco años y acompañado con su esposa.
—¿Qué recuerda de lo vivido?.
—Todo. La verdad es que me acuerdo de todo, que vi la muerte merodeando bien cerca, y nuevamente me salvé de milagro.
Eran como las dos y media de la madrugada y dos muchachos que estaban acompañados por una mujer joven subieron como pasajeros en la esquina de avenida Facundo Zuviría y Gorostiaga. Y hasta ahí el viaje fue uno más como tantos.
—¿Y donde las cosas comenzaron a ser distintas?
Sí, distintas, y se pusieron bien feas. Cuando yo gire por calle French hacia el este y al llegar a la esquina con calle Rivadavia, el muchacho que viajaba al lado mio en el asiento del acompañante, sacó un arma de fuego y me la puso en el tórax, y me dijo textualmente: “Vos ya sabés como esto, vos entendés como es esto”. Acto seguido sacó la base de comunicaciones, y la mujer y el otro muchacho que viajaban en el asiento trasero descendieron del vehículo, y después quiso sacarme el teléfono celular y la billetera, y fue cuando me resistí y evite que el disparo que me tiró me impactara en la cabeza, y aunque se me perforó el trapecio del lado derecho, me atravesó completamente.
Pero después me apuntó de nuevo al abdomen, y en este caso me pegó un segundo balazo en la pierna izquierda, yo la verdad es que sentía ardor en todo el cuerpo; así que decidí ponerme en marcha y salir como fuera del lugar, pensé que así salvaría mi vida y no me equivoqué.
—¿Por eso fue hasta el hospital psiquiátrico Mira y López, porque le quedaba derecho?
—Sí, eso fue lo que pensé, salí de French hasta la avenida Aristóbulo del Valle e hice 100 metros al norte hasta la avenida Gorriti, y como pude, me mantuve lúcido hasta que llegué al hospital psiquiátrico, ahí me atendieron los médicos, y después me trasladaron hasta el hospital Cullen y todos me curaron.
—¿Recuperó el alta durante la madrugada?
Sí, ahora estoy un poco más tranquilo con mi hijo, mi esposa, mis padres, mi hermano, y quiero agradecer de sobremanera a todos los médicos y las enfermeras, a mis compañeros de trabajo, al dueño del auto y a toda la policía.
Fuente: Diario Uno
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