En total en el país fueron 129 las víctimas fatales de la violencia de género, según la ONG Indeso Mujer. Ya hay un incremento de casos respecto a 2010
El relevamiento lo realizó Indeso Mujer, una ONG que trabaja problemáticas de género desde Rosario. En el caso de la provincia, la misma entidad registró que el año pasado hubo en total 23 feminicidios.
“Es bastante preocupante el tema”, sostuvo Mercedes Pagnutti, la encargada de revisar todos los días los diarios de mayor tirada de cada provincia y también los de distintas localidades del interior en cada jurisdicción. La labor se realiza a través de internet e implica leer tres o cuatro diarios de cada provincia además del periódico de mayor tirada.
Y agregó que a nivel nacional ya son 129 las mujeres que murieron a causa de la violencia de género. En ese sentido, remarcó que el trabajo que realizan desde Indeso Mujer abarca todas las muertes de mujeres como consecuencia de actitudes misóginas, incluso aquellos fallecimientos consecuencia de abortos mal realizados porque se entienden que son producto de una situación que pone a las mujeres en inferioridad de condiciones.
El problema de los feminicidios volvió a tener relevancia a partir de los fallecimientos de Nora Elizabeth Zenz, en Puerto San Martín, y de Alejandra Podestá, en Buenos Aires. La primera murió empalada por su tío, en su vivienda de la localidad del sur santafesino, y la segunda apuñalada e incinerada en su casa de barrio bonaerense de Agronomía.
Conceptos y normas
Frente a los feminicidios hay un gran desconocimiento conceptual. Los feminicidios expresan situaciones extremas de violencia contra las mujeres y niñas, entendidos no sólo como crímenes que tienen como víctima a una mujer sino como productos de situaciones misóginas y de la imposición del poder del patriarcado en la sociedad.
En ese sentido, la toma de conciencia sobre una problemática que crece en el país y el mundo es muy poca. Pese a que, desde hace años, distintas organizaciones no gubernamentales realizan relevamientos sobre la cantidad de víctimas y hacen hincapié en el aumento, no hay una mayor toma de conciencia en general en los estamentos políticos.
A modo de ejemplo se puede señalar que la provincia de Santa Fe todavía no adhirió a la ley nacional de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Si bien creó el primer Registro Único de Violencia contra las Mujeres.
En ese sentido, Pagnutti sostuvo que la provincia realiza una muy baja inversión a la Dirección de las Mujeres, aunque reconoció que se incrementó en los últimos años. “En 2009 teníamos algo así como 10 centavos diarios de presupuesto. Es irrisorio”, mencionó.
Los que no protegen
Sin embargo, la falta de conciencia sobre la problemática también golpea a los medios de comunicación y a la sociedad en general pero también en particular de los y las agentes encargadas de proteger a esas mujeres víctimas.
“No hay una buena cobertura de los casos. Cuando abro un diario y leo «drama pasional» me desespera. Cuando hay pasión no puede haber odio. Uno se apasiona por lo bueno, por lo que se quiere, no por la muerte”, explicó la encargada del relevamiento de Indeso Mujer.
Y agregó: “Es grave lo que está pasando. Es el tercer año que hacemos el relevamiento y de 190 casos llegamos a casi 300. Y la Justicia no dimensiona lo que está pasando. Entonces, ¿dónde está la prevención? ¿Y el acompañamiento a las víctimas? En Rosario, de cada 10 mujeres que van a la seccional a hacer la denuncia, ocho vuelven porque no se las quisieron tomar”.
Pagnutti también trabajó en el perfil interno de las comisarías de la mujer y dijo que está arrepentida porque se necesita extender la labor a todas las seccionales.
La broma como validador
Una característica que tienen los feminicidios es la violencia y saña con la que se ataca a las mujeres. “Hay casos aberrantes como el de la mujer empalada. La víctima que menos tiene son nueve puñaladas, después las queman vivas. No se puede creer hasta dónde llega la maldad”, destacó la especialista en violencia.
En ese sentido, mencionó que no hay un cambio de mirada social sobre los casos de violencia de género. “Se sigue pensando en las mujeres como responsables de la situación que viven. A lo mejor te lo tiran como una broma, pero lo dicen y lo piensan. Muchas veces tienen más conciencia sobre la problemática los sectores vulnerados”, consideró.
Y dijo que es habitual el tratamiento irresponsable de los casos también desde los medios de comunicación donde se termina haciendo hincapié en detalles que pueden interpretarse como que la víctima fue la responsable de lo que le sucedió.
Por otro lado, dijo que es necesario que el gobierno se ponga al frente de la prevención y atención de los casos de violencia intrafamiliar porque hoy ese lugar lo ocupan las ONG y no siempre pueden dar respuestas a todos los hechos.
Casos maltratados
La primera víctima en la capital provincial fue la estudiante Silvana Lorena Kinderknech, quien llegó a la ciudad para visitar a su novio. Aparentemente, después de una pelea, el joven la roció con alcohol y la incineró. Ella agonizó, con el 50 por ciento del cuerpo quemado, durante unos días hasta que murió en el hospital José María Cullen.
Su novio dijo que ella misma se echó el alcohol en el cuerpo y prendió un encendedor y que él intentó sofocar el fuego con una frazada cuando se desató el mismo.
Sin embargo, llama la atención mucho más el tratamiento que se hizo de los crímenes de Zenz y Podestá, a quienes los vecinos y los medios criticaron por su vida personal tras conocerse sus muertes.
En el primer caso, la saña del asesinato es aberrante. El tío de la víctima penetró con un palo de amasar de 40 centímetros de largo y ocho de diámetro hasta provocarle la muerte. Sin embargo, la gran mayoría de las noticias periodísticas publicadas sobre el tema hacen hincapié en la supuesta relación incestuosa que mantenían y hablan de un juego sexual que se fue de las manos.
Cuando en realidad, la posibilidad se debería hablar de una situación de diferencia de poderes y de un acto muy aberrante que no puede ser considerado como un hecho consentido por la víctima.
En el sitio web de Diario UNO de Santa Fe los comentarios de los lectores son también preocupantes. La gran mayoría toma a broma el hecho y otros indican ser vecinos de la víctima y hacen hincapié en que la mujer era drogadicta, “se enfiestaba” y mantenía una relación incestuosa por lo que “esto no iba a terminar bien”.
El caso de la actriz de baja talla de Buenos Aires que apareció apuñalada e incinerada en su vivienda de barrio de Agronomía, los comentarios de los vecinos y de los cronistas de los medios nacionales también destacaban supuestas características de la víctima que parecieran hacerla meritoria de tal final.
Los canales de televisión, las radios y los diarios de tirada nacional rescataban declaraciones de los vecinos de Podestá en las que la acusaban de llevarse mal con ellos y de invitar y contratar constantemente a trabajadores sexuales. Como si por ese modo de vida mereciera recibir puñaladas en su vivienda, ser prendida fuego y abandonada hasta que el olor que desprendía su cuerpo alertara a los mismos vecinos que algo malo había sucedido allí.
Y los casos se suceden, casi siempre, con esa lectura machista en la que la víctima algo ha hecho para merecer su muerte. Basta recordar la cantidad de supuestos amantes que aparecieron tras el fallecimiento de Nora Dalmaso y las remeras con la frase: “Yo no estuve con Norita”.
Fuente: Diario Uno

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