Desde hace tres años los hechos de inseguridad se repiten y son cada vez más violentos. Aseguran que recientemente, tres sujetos intentaron sustraerle a una mamá su bebé en la guardia.
En la calle, durante la manifestación que realizó la semana pasada el personal de los hospitales de la ciudad para reclamar seguridad, la enfermera Elena Abraham soltó una frase con la que obligó a girar la atención al hospital de niños Dr. Orlando Alassia.
“No queremos tener que hacer esta misma movilización en la puerta de una casa de velatorios”, sentenció. Los robos y ataques dentro y en los alrededores del nosocomio son corrientes, a cualquier hora y extremadamente violentos.
Aunque tuvieron poca repercusión, los empleados del Hospital de Niños realizaron varios cortes de tránsito en calle Mendoza para exigir medidas de seguridad.
Cuando El Litoral concurrió al nosocomio para tomar contacto con los perjudicados, pudo comprobar que Elena Abraham no exageró con su dicho: en menos de 15 minutos, en uno de los pasillos de la planta baja, se presentaron por lo menos 30 trabajadores dispuestos a relatar cada hecho de inseguridad que vivieron o que atravesó a un compañero.
Ariel Gómez es camillero, Juan Toledo y Carlos Martínez se desempeñan en el área de Comunicación. Los tres juntos esperaron su turno para contar que tiempo atrás, al primero le robaron la moto dentro del estacionamiento del hospital, al segundo le gatillaron en la cabeza antes de llevarle su moto cuando salía al terminar su jornada y, al último, lo acuchillaron en Juan Díaz de Solís y Salta para sacarle su bicicleta.
Aunque ya se le borraron las marcas que le dejó un joven cuando la asaltó hace 20 días a una cuadra del hospital, la mucama Susana Cuberli no se puede olvidar de los golpes. “Me pegó tanto, tanto”, remarcó con los ojos cerrados, como si los sintiera de nuevo. Tirada en el piso, le entregó la plata que tenía en su billetera mientras el ladrón la asfixiaba apretándole el cuello con la rodilla.
Y los relatos continuaron. Lorena Calvo se crió en barrio Roma, hoy es empleada de Servicios Generales del hospital. A ella también le intentaron robar hace un mes y medio cuando salía a las 14. No sabe cómo, pero zafó. “Logré defenderme pero la agarraron a una chica que venía caminando atrás mío”, lamentó.
Extremo y peligroso
“A nosotras todavía no nos pasó nada pero queremos contar lo que vemos”, dijeron con la mano levantada dos enfermeras de la guardia.
Patricia Viso y Silvina Suñé presenciaron cuando, en la sala de espera de la guardia del hospital, dos hombres y una mujer intentaron arrebatarle de las brazos el bebé a una mamá. Exaltadas y esforzándose por reflejar lo que viven, las mujeres detallaron las agresiones y robos que ven mientras trabajan.
“Asaltan a los padres cuando caminan por el estacionamiento, cuando están esperando para ser atendidos en la sala. A veces, nos golpean la puerta desesperados para que los atendamos y puedan irse, porque vieron cómo le sacaron el celular al que tenían al lado”, precisó Viso.
“Un día, abrimos la puerta del consultorio y vimos cómo un hombre y una mujer amenazaban con un cuchillo a dos padres para robarles”, agregó Suñé. Ambas tienen miedo y reclaman “poder trabajar tranquilas dentro del hospital”
Fuente: El Litoral
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