Su dueño es un empleado bancario. El rodado recibió una decena de impactos de bala calibre 9 milímetros. ¿Advertencia o equivocación?
El sábado 16 de abril no será un día más en el calendario para la familia Jordán. Quedó como la jornada que cambió a sus integrantes para siempre.
Era cerca de las 13 y todos se encontraban en los preparativos del almuerzo.
De pronto varios estruendos, que provenían desde la calle, sacudieron la intimidad de la casa ubicada en pasaje Magallanes 3967, entre Santiago de Chile y Roque Sáenz Peña.
En una reacción instintiva el dueño de casa quiso salir para ver qué había pasado. Sus seres queridos se lo impidieron.
Así y todo se asomó por la ventana. La imagen que observó no pudo ser peor. Su vehículo particular (una camioneta Ford Ecosport) había sido blanco de un furioso ataque a balazos.
Un quiebre en nuestras vidas
La víctima de este suceso es Luis Jordán (53), empleado bancario con más de 30 años de antigüedad. Asegura que no tiene enemigos a la vista ni problemas con nadie.
Sus días transcurrían sin mayores novedades. Pero este episodio “produjo un quiebre en nuestras vidas”, dijo hoy en este diario.
Lo que sigue es su relato de los hechos:
“Yo dejé estacionada la camioneta un ratito, porque enseguida tenía que salir a buscar a un familiar. Habían pasado unos segundos cuando escucho la balacera. Fueron de 12 a 15 estruendos; 7 fueron los que impactaron en mi vehículo.
“Luego se escuchó el motor de una moto pequeña que se alejaba. Algunos testigos aseguran que fueron dos sujetos jóvenes los que tiraron. Aparecieron desde Roque Sáenz Peña, llegaron hasta el frente de la casa y abrieron fuego.
“Me asomo por la ventana y veo los daños en mi coche. Estaba todo agujereado. La gente comenzó a acercarse. El panorama era desolador...”.
Furia criminal
Más adelante relató que “mientras observaba el coche entré en pánico. Me dio una crisis de estupor. Atacaron con furia criminal... con saña. Tiraron con balas 9 milímetros. Atravesaron la carrocería del coche de lado a lado”.
“Repaso en el tiempo y no encuentro hechos similares. Entonces estoy bastante asustado.
“Yo soy un empleado de toda la vida. Mi esposa también. No tengo enemigos ni cuentas pendientes con nadie. Entonces no entiendo qué es lo que pudo haber pasado.
“Por contactos que tengo hablé con la policía. La denuncia está radicada en la seccional 4a. y luego el propio jefe de la URI, comisario Mondino, nos derivó a la sección Seguridad Personal.
“Allí nos dijeron que se pudo tratar de un error. También de una advertencia, pero que equivocaron el destinatario.
“Yo la verdad no sé qué pensar. Lo que quiero es que la policía se siga ocupando del tema y llegue hasta las últimas consecuencias. Esto no puede quedar así. Como un hecho aislado y nada más”, sentenció.
Fuente: El Litoral
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